Chechenia oculta campos de concentración para gays

13 de abril de 2017

La república de la Federación Rusa institucionalizó la intolerancia contra la población LGBT con detenciones arbitrarias, asesinatos y reclusión. Ricardo A.   El gobierno de la República de Chechenia ha estado persiguiendo a comunidad de orientación homosexual en operaciones de “limpieza preventiva”. Y lo peor viene ahora: la está internando en campos de concentración gays. […]

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La república de la Federación Rusa institucionalizó la intolerancia contra la población LGBT con detenciones arbitrarias, asesinatos y reclusión.

Ricardo A.

 

El gobierno de la República de Chechenia ha estado persiguiendo a comunidad de orientación homosexual en operaciones de “limpieza preventiva”. Y lo peor viene ahora: la está internando en campos de concentración gays.

La terrible revelación la divulgó recientemente el diario moscovita (independiente) Nóvaya Gazeta.  El extenso reportaje de las periodistas Elena Milashina e Irina Gordiyenko, especialistas en derechos humanos, detalla una larga lista de abusos anti-LGBT.

La situación es peor de lo que parece. Se habla de redadas masivas, desapariciones forzadas, torturas, amedrentamiento a las familias de los detenidos, expulsiones, “asesinatos de honor” y otros métodos de “profilaxia social”.

El reportaje citó fuentes del Ministerio del Interior de Chechenia, la fiscalía y la sección chechena de la antigua KGB rusa (Servicio Federal de Seguridad, o FSV), la administración del presidente de la república y miembros de la comunidad LGBT chechena.

Según Nóvaya Gazeta, un centenar de hombres de la comunidad LGBT ‒entre los 16 y los 50 años‒  permanecen recluidos en un campo de detención de la localidad chechena de Argún. El campo de concentración gay se encuentra en las instalaciones de un antiguo complejo militar abandonado.

Fuentes del rotativo señalan que el régimen checheno ha instalado otros campos de detención clandestinos. El objetivo es “limpiar” al país de personas de “orientación sexual no tradicional”.

Perteneciente a la Federación Rusa, la República de Chechenia ‒de población mayoritariamente musulmana‒ está gobernada por Ramzan Kadírov. Sostuvo una larga y costosa guerra separatista contra la antigua Unión Soviética en los años noventa.

Ahora el país parece haber reeditado, en pleno siglo XXI, los horrores de la Segunda Guerra Mundial, cuando las minorías “indeseables” ‒judíos, gitanos, homosexuales, activistas de izquierda, disidentes políticos‒ encontraron la muerte en los llamados “campos de exterminio” nazis.

 

Chechenia: campos de concentración gays

La Unión Europea había exigido días atrás “investigaciones eficaces y exhaustivas” para determinar el paradero de cien ciudadanos chechenos. Habían desaparecido misteriosamente; todos eran de orientación homosexual.

El rotativo moscovita denunció también que a los prisioneros se les obliga a abandonar el país o darse por muertos. De hecho, ya había divulgado el asesinato de tres personas LGBT en un reportaje anterior, y sospecha de más casos.

De manera que las fantasías paranoides del presidente Ramzan Kadírov han alimentado al parecer una idea obsesiva. La de que es necesario “hacer una limpieza” del país de cualquier vestigio de la diversidad sexual. El medio ha reportado asimismo que Kadírov ha visitado el complejo de detención escoltado por funcionarios de su gobierno.

Con todo, el régimen checheno desmintió cínicamente las denuncias. “No se puede arrestar o reprimir a personas que [aquí] no existen”, respondió Alvi Karímov, portavoz oficial del gobierno checheno. “Si semejante gente existiera, las fuerzas de seguridad no tendrían que ocuparse de ellos, ya que sus propias familias los habrían enviado a un lugar de donde nunca podrían regresar”.

El periódico recogió el testimonio de un hombre que presuntamente había conseguido escapar de la prisión de Argún. Según esta persona, “varias veces al día llevaban un interrogatorio en el que nos golpeaban. La principal tarea es averiguar nuestra red de contactos. Piensan que al ser detenidos por ser homosexuales toda nuestra red también lo es”.

En consecuencia, las redes sociales chechenas de contactos entre hombres gay han entrado en pánico. Un gran número de usuarios online han cerrado sus perfiles.

Otros han permanecido en el portal para advertir a sus amigos de la amenaza. Algunas de las detenciones se han producido porque funcionarios del régimen han abierto perfiles falsos como cebo para atrapar víctimas.

 

Repudio familiar

Las redes sociales son muy usadas por la gente LGBT para contactarse, en vista de las restricciones que existen en la Federación Rusa para permitir lugares de encuentro como bares y discotecas. La homosexualidad sigue siendo un tema prohibido para las sociedades bajo el rígido código del Islam en el Cáucaso.

En Chechenia, a las familias de los detenidos se les comunica el motivo del arresto. La consecuencia habitual de esta táctica es que los parientes se abstienen de “presentar alegatos contra las instancias”. De esta manera, evitan la vergüenza y el aislamiento social al hacerse público su parentesco con los “indeseables”.

Trascendió que unos 30 o 40 detenidos habían logrado escapar del campo de concentración gay de Argún. Sin embargo, han tenido que permanecer ocultos no sólo de las autoridades, sino de sus familias. Sus propios parientes podrían cometer lo que se conoce como “asesinato de honor” contra ellos para “limpiar” la honra mancillada de la familia.

Al parecer, la cólera homofóbica hizo combustión cuando el grupo de defensa de los derechos LGBT GayRussia solicitó permiso ante las autoridades del sur de Rusia para realizar marchas del Orgullo Gay. Los organizadores ni siquiera esperaban que las peticiones fueran atendidas. La negativa les serviría para documentar un caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Estrasburgo).

Irónicamente, los activistas no habían presentado ninguna solicitud en Chechenia. No obstante, provocaron una feroz campaña antigay en la región del Cáucaso, con manifestaciones populares en contra el movimiento. Fue en Chechenia donde la represión homofóbica resultó más virulenta.

Organizaciones como Amnistía Internacional han reaccionado con indignación ante los abusos. Países como Estados Unidos, Alemania y Reino Unidos han exigido a las autoridades rusas investigar a fondo las atrocidades.

Fundación Reflejos de Venezuela

13 de abril de 2017

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