Ya se convirtió en un saber popular la idea que la infancia y la adolescencia son períodos del desarrollo cruciales en nuestras vidas; ya se tienen ciertas “verdades” instaladas en el imaginario social: que si crecemos es un espacio seguro y cargado de afecto, tenemos mejores posibilidades de adaptación y de bienestar psicológico, y que la adolescencia es una etapa en la que se “adolece”, porque se están generando cambios sustanciales psicológicos y corporales en ese niñ@ que se encuentra en período de transición.
Los movimientos sociales de activismo LGBT, han intentando instituir otras verdadesen el imaginario social: que los adolescentes que descubren que se sienten atraídos por personas del mismo sexo, tienden a experimentar un mayor grado de sufrimiento psicológico que aquellos que se sienten atraíd@s por personas de sexo opuesto, porque suponen que serán condenad@s y excluid@s por su entorno social; que el sufrimiento psicológico se vuelve exponencial cuando se encuentran atrapad@s en Instituciones Educativas que sirven de caldo de cultivo del bullying o acoso escolar, hostigamientos que pueden comprometer significativamente la vida e integridad física y psicológica de l@s infantes victimas.
Lo cierto, es que la adolescencia es un período de ensamble de la Identidad, en donde el acoso y el maltrato escolar pueden convertirse en agentes patógenos socioculturales, que afectan la constitución del sujeto psíquico, ese que está aún en vías de configurar su Identidad. Estos agentes patógenos pueden convertirse eventualmente en traumas, en asuntos improcesados que imposibilitan o entorpecen la adaptación y bienestar psicológico posterior de ese Adolescente. Es el tema que trataré con ustedes en este post.
Y me hice hombre o mujer: La constitución del Sujeto Psíquico

¿Cómo es que me hice hombre o mujer?, ¿Cómo es que me siento atraíd@ por personas del sexo opuesto o por personas de mi mismo sexo?, ¿Cómo es que tengo algunos deseos y no otros?, ¿Cómo es que soy capaz de darle sentido a mi propia experiencia?. Estos son sólo ejemplos de algunos enigmas que han conducido el desarrollo de teorías que intentan dar cuenta de cómo es que nos convertimos en hombres y mujeres, en sujetos psíquicos que poseen conciencia de Sí mismos, que tienen potencia creadora, que pueden lograr cierta autonomía al consumar sus deseos, y que además tienen certezas que les permiten tener la sensación de tener los pies más o menos puestos sobre la tierra, verdades que les permiten dar respuesta a muchos asuntos: ¿Quién soy?, ¿Dónde estoy?, ¿A dónde voy?, ¿Qué me gusta?, ¿vivo plenamente o estoy muerto en vida?.
Estas preguntas que para algun@s resultan un poco fáciles de responder, constituyen enigmas no resueltos para muchos hombres y mujeres que han quedado fijad@s, por consecuencia de la exposición previa a situaciones de espanto o traumáticas , situaciones cargadas de un alto contenido sexual que no fueron asimiladas o ensambladas de algún modo por el Infante o Adolescente.
Jean Laplanche (1987), destacado Psicoanalista francés Contemporáneo, planteó en suTeoría de la Seducción Generalizada , que son los enigmas, y la curiosidad que poseemos por darle sentido a nuestra experiencia, los que sirven como fuentes que guían nuestro devenir como Sujetos, y que a medida que encontramos respuestas, obtenemoscertezas que nos permiten sentirnos coherentes (cuerdos) o incoherentes (locos de atar). Estas certezas constituyen “verdades parciales”, asuntos que revisamos constantemente, y que se convierten en nuevos enigmas que le dan sentido a nuestra experiencia previa; sirviendo ésta al mismo tiempo como fuente generadora de sentido de la nueva experiencia.
El “Mariquito” y la “Cachapera” del salón de clases: preguntas confusas, duras respuestas

Cuando somos niñ@s nuestro Yo, apenas está en vías de constitución, se está armando, y esa conciencia de saber ¿Quién soy?, está apenas en proceso de maduración, y cuando digo maduración, no lo digo estrictamente en el sentido biologicista del término, sino mas bien en sentido histórico, ese Yo se está madurando a partir de la historicidad, del devenir del sujeto con el mundo; es ese encuentro intersubjetivo que tenemos con el Otro, lo que termina configurandonos con un estilo, carácter o personalidad determinada.
El Otro, llámese mamá, papá, herman@, amig@, compañer@ de clase, etc, nos está bombardeando desde muy temprano con mensajes enigmáticos, mensajes que intentamos descifrar o dar sentido. Dependiendo de la edad, y del período evolutivo en la que se encuentre el niñ@, la respuesta a ¿Quién soy? viene a ser una mezcla entre lo que el Otro le dice que es, y lo que él cree o supone que es. Cuando un niño se comporta como niña en la Escuela, hay un choque de mensajes entre el niño que lo emite y los niñ@s que lo reciben; estos últimos tienen una “verdad”: “los niños deben comportarse como unos hombrecitos y las niñas como unas mujercitas”, desde esa verdad envían mensajes, respuestas con las que violentan e irrumpen a la víctima tanto físicamente, como psicológicamente, con frases que producen huellas que devienen como experiencias traumáticas posteriormente.
Estos mensajes que reciben los niñ@s que no se ajustan el estereotipo instituido en la cultura en relación a lo que se supone es ser niñ@, son poco metabolizados por el infante agredido, vale decir, poco procesados, porque aún no cuenta con los recursos simbólicos para hacerlo, y se convierten más bien en representaciones no anudadas, en asuntos incomprensibles, a los que hace caso omiso, y aquí hay un punto importante que subrayar, a diferencia del adulto que logra reprimir situaciones amenazantes o experiencias desagradables, la represión como defensa está en vías de consolidación en el infante, lo que complica el asunto, porque los mensajes que reciben los niñ@s de sus agresores, terminan viviéndose a flor de piel (literalmente), quedando más bien inscritos como registros corporales, como intensas reacciones emotivas o afectivas que se rememoran frente a situaciones similares o análogas que sean capaces de reactivarlas.
El Acoso Escolar o Bullying: Factor Patógeno Sociocultural de la Constitución del Sujeto Psíquico

El acoso escolar o bullying, es entendido como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado, y que suele ser encontrado con frecuencia en adolescentes, a partir de los 12 años de edad. No obstante, durante el pre-escolar y la educación primaria, se pueden encontrar también muestras de acoso escolar que terminan siendo a veces omitidas por la victima, dada su falta de simbolización.
El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, que tiene varias formas de expresión de la agresión: Bloqueo Social (prohibiciones al niñ@ de jugar en un grupo, de hablar o comunicarse con Otros, o de que nadie le hable o se relacione con él/ella);Hostigamiento (irrespeto, burlas, críticas, chistes); Manipulación Social (persuadir a otros a mirar de forma negativa a la victima); Coacciones (obligar a la victima a que realice acciones en contra de su voluntad); Exclusión Social (explicitar el rechazo a través de comentarios como “tu no por marico”); Intimidación (amedrentar, amenazar la integridad física de la victima, producir miedo; Agresiones Físicas (golpes, escupir, etc).
Más adelante en la vida Universitaria, el bullying puede adoptar otras formas, bajo la lógica de las coaliciones o alianzas que ponen en cuestión la heterosexualidad de los compañer@s de clase, aquí las críticas, burlas, chismes, y juegos de doble sentido, se configuran como otros modos de expresión de violencia y hostigamiento frente a las víctimas.
El Bullying, es entonces un agente perturbador de la constitución psíquica saludabledel niñ@ o adolescente, es un agente patógeno sociocultural que puede apuntalar el funcionamiento psíquico posterior del adulto hacia una tendencia más bien de tipo psicótico, en el sentido de que puede terminar conduciéndolo a la doble vida, por temor a ser atacado; asunto que puede durar para todo la vida, si el adulto no cuenta con oportunidades en su historicidad que le permitan ensamblar, re-editar o elaborar esos “mensajes” del Otro, mensajes que son instalados como “verdades” en el psiquismo, orientando el comportamiento en el peor de los casos hacia la propia autodestrucción, al suicidio.
De ahí la importancia de que el tránsito de la infancia y la adolescencia este dado por un camino cargado de oportunidades para la metabolización, que le permitan ensamblar y procesar situaciones que devienen como traumáticas y que sin duda pueden marcar de por vida a mucha gente.
Anulando mi Verdad y mi Identidad, evito ser atacado: El Sincretismo Grupal que conduce a la pérdida de Identidad de Jóvenes y Adultos

El asunto es que el adolescente mientras intenta dar respuesta al enigma de conocer ¿quién es?, recibe simultáneamente mensajes de Otros que lo desdicen o desmienten, mensajes que le instalan una verdad “ser marico es malo, tengo que deshacerme de esto y parecerme a los demás para sobrevivir”. La coacción y presión grupal, obliga al adolescente a perderse entre la masa, a optar por indiferenciarse entre el resto de sus compañer@s, antes de ser excluid@ o atacad@. Este sincretismo grupal, o pérdida del reconocimiento y aceptación de las diferencias individuales, es típico en la adolescencia, y conduce a los jóvenes que descubren que se sienten atraídos por personas del mismo sexo, a silenciarse, a renunciar a su verdad (orientación sexual e identidad de género) y a ocultarse entre la masa, para no hacer ruido y evitar ataques.
Estos asuntos dejan en relieve una “verdad”, y es la de la pérdida de identidad de personas homosexuales por temor a la exclusión y discriminación de sus pares: la verdad del Otro es impuesta sobre su ser, violentándolo, al demarcar y fijar límites que comprometen la expresión de su identidad, de su verdad: la descarga del deseo sexual.
La salida: Procesamiento de Traumas y Estado Democrático de Derecho

El Bullying o acoso escolar es una de las tantas formas en las que se puede expresar la discriminación y exclusión. El acosador escolar viene a ser la expresión de una sociedad cerrada al respeto, aceptación y reconocimiento de la diversidad en general, llámese racial, étnica, sexual, cultural, de discapacidad, etc.
En palabras de Winnicott, con la psicoterapia clínica, se busca crear un holding, un espacio que ofrezca las condiciones que favorezcan la emergencia de un nuevo entrelazado psíquico, que permita una composición menos patológica, y que dé la posibilidad a las víctimas de acoso de elaborar traumas.
Ahora bien, la dominación cultural, el irrespeto y el no reconocimiento de lo diverso, no son asuntos que se resuelven en el setting terapéutico, para que no existan niñ@s, jóvenes o adultos acosadores, no basta con que se implementen castigos o sanciones, se necesita instaurar un nuevo orden simbólico, social y cultural que respalde a las a las minorías sexuales, es decir, que las normas, leyes y reglas estén insertas en montajes cotidianos que naturalicen las prácticas homosexuales.
El paso de un Estado autoritario o totalitario, a uno democrático de Derecho, que dé cuenta de las diferencias y de la multiplicidad de singularidades de los Individuos, cuyos principios rectores son los de la igualdad, equidad, autonomía personal (libre desarrollo de la personalidad) y pluralismo (respeto a la diversidad de formas de vida), garantizaría la posibilidad de una sociedad más saludable y abierta, orientada hacia laautoconservación y no hacia la autodestrucción y expulsión de los miembros que la componen; de ahí que muchos homosexuales emigren de su país por sentirse extraños o ajenos en su propia cultura.
Para cerrar voy a dejar unos mensajes en el aire:
A los Mandatarios: ¡ojo pelado!
Las políticas públicas no sólo deben estar orientadas a la distribución equitativa y programada de los recursos del Estado, deben también estar dirigidas a realizar intervenciones biopolíticas, es decir, intervenciones que sean capaces de afectar positivamente la esfera privada de hombres y mujeres sin distinción de género y orientación sexual, ya las leyes se metieron en “la calle”, “la casa” y hasta en “la cama” de la gente, hace falta que les devuelvan la libertad, soberanía y autonomía.
A la Sociedad Civil: ¡Stop Aniquilación de la Verdad y la Diferencia!
No todo depende de la Gestión de un Gobierno, ¡detén la autodestrucción!, el reconocimiento de la diferencia, se logra a través de la suma de reconocimientos individuales, esto quiere decir, aceptando o por lo menos respetando lo diferente, ¡y no puede ser de otra forma!, los grandes cambios sociales y culturales no son posibles sino a partir del surgimiento de nuevos modos de entender lo social individualmente.
La intención es que a la larga la aceptación y/o respeto a la diversidad sexual se convierta en un saber popular que garantice una verdadera sociedad democrática, un sociedad que no permita que sean aniquiladas verdades individuales, como la atracción hacia personas del mismo sexo por ejemplo. Cuando se borran verdades individuales, se borra al mismo tiempo la propia existencia de mucha gente.
¿Y tu? ¿eres lo que te dicen que seas, o eres en realidad lo que quieres ser?
Nelson Ruiz
Santiago, 29 de Marzo del 2011
Referencias Bibliográficas
Laplanche, J. (1987) Nuevos Fundamentos para el Psicoanálisis. Traducción Silvia Bleichmar.
http://upla.org.ve/rpa/imaginariosocialysexualidad/?p=658