no pasa la variable GÉNERO Y FAMILIA: SOCIALIZACIÓN E IDENTIDAD DE GÉNERO . "Eso no se hace, eso es de niños" . REALIZADO POR: . Marielena Certad Canelones .

GÉNERO Y FAMILIA: SOCIALIZACIÓN E IDENTIDAD DE GÉNERO . "Eso no se hace, eso es de niños" . REALIZADO POR: . Marielena Certad Canelones .

Después de un tiempo de reflexión sobre el tema "género y familia", me decidí a hacer una entrevista personal sobre socialización de género a una amiga cercana a mí, para quien utilizaré el seudónimo de Alana. En esta entrevista, estilo historia de vida, hablamos de su infancia y de las cosas que moldeaban su identidad de género, es decir, del proceso de socialización de género por el cual ella pasó
GÉNERO Y FAMILIA: SOCIALIZACIÓN E IDENTIDAD DE GÉNERO"Eso no se hace, eso es de niños"REALIZADO POR:Marielena Certad CanelonesDespués de un tiempo de reflexión sobre el tema "género y familia", me decidí a hacer una entrevista personal sobre socialización de género a una amiga cercana a mí, para quien utilizaré el seudónimo de Alana. En esta entrevista, estilo historia de vida, hablamos de su infancia y de las cosas que moldeaban su identidad de género, es decir, del proceso de socialización de género por el cual ella pasó .En este ensayo me propongo contrastar los datos empíricos extraídos de la entrevista con las teorías de socialización e identidades de género de Carrie Paechter, R.W.Connell y Judith Lorber. Queda claro, de acuerdo con la opinión de los diferentes autores consultados en la realización de este trabajo, que el género es efectivamente un constructo mental que la sociedad ha formulado para diferenciarnos en cuanto al sexo biológico. Es así como me propongo a dar cuenta de un análisis reflexivo sobre la socialización de género, utilizando como herramienta los datos obtenidos en la entrevista realizada unos días atrás."Eso no se hace, eso es de niños". Con esta frase fui cerrando la entrevista de modo que los planteamientos que me hacía en un principio de que el género es dado a través de la socialización como un constructo mental compartido, una especie de imaginario social del deber ser correspondiente al sexo biológico de cada quien, y más que una identidad sexual es una categoría social dada por la performatividad de los actores en sociedad.En este sentido, al decir: "Eso no se hace, eso es de niños", significa que existen cosas que son propias de los niños y otras que son propias de las niñas, y ¿quién dicta estas cosas? parecen ser conductas y maneras de ser institucionalizadas socialmente o en todo caso asimiladas por un colectivo en torno a un imaginario social de género. Entendiendo por imaginario social todas aquellas creaciones psíquicas de conceptos y significado de lo que nos rodea, creaciones establecidas de manera institucional de manera que los deseos y las expectativas quedan sometidos al poder, y en caso de ser contrarios las normas sociales deberán reprimirlos .Nos hacemos entonces la pregunta, ¿cuáles son esas cosas que la sociedad concibe como propias de la feminidad y otras como propias de la masculinidad? y en un segundo plano, ¿cómo funcionan estos mecanismos represivos de normas institucionalizadas según las cuales los actos y conductas de los individuos, así como sus deseos y expectativas, quedan sometidas al poder?Como lo propone Judith Lorber, por lo general asumimos la categoría de género como algo que nos viene dado de manera congénita, y es difícil creer que el género es continuamente creado y recreado en la interacción humana dentro de la vida social; y, por lo tanto, el género, como la cultura, es una producción humana (...). En este orden de ideas, cuando preguntaba en mi entrevista: ¿Cómo aprendiste a ser niña, a ser mujer? Y Alana me contestaba "(...) No sé, no lo aprendí. Aunque si me hubieran criado como un niño sería un niño ¿no?". Esto nos muestra de manera inequívoca como las categorías de género son socializadas en tal medida, que estas se encuentran internalizadas como una categoría genética, si se quiere, que ya viene dada con el genotipo del individuo, y no es sino luego de una reflexión sobre cómo nos hicimos lo que somos y por qué actuamos como actuamos, cuando nos damos cuenta de la influencia social y cultural en la formación de nuestras identidades. Alana responde "No sé, no lo aprendí (...)" y luego reflexiona "Aunque si me hubieran criado como un niño sería un niño ¿no?" es decir, si ella hubiese pasado por un proceso de socialización en el cual las normas sociales hubiesen reprimido ciertas conductas femeninas y no las masculinas, tal vez ella sería mujer en cuanto a su sexo, pero ¿sería una mujer con género masculino?.Luego, Alana responde a la misma pregunta "¿cómo aprendiste?" diciendo "viéndome los genitales y veía que mi hermano tenía otra cosita y no eran iguales". En este punto, como bien lo expone Lorber, para el individuo, la construcción de género comienza con la asignación del mismo a una categoría sexual sobre la base de cómo lucen los genitales. Alana de niña observaba que su cuerpo y el de su hermano eran distintos y se preguntaba entonces a qué se debía esa diferencia, era algo como obvio, algo sobreentendido en su mente una vez que observaba que su conducta y su manera de ser y actuar se encontraba normada socialmente y de manera distinta que su hermano, dada una diferencia sexual."Yo no podía escupir en la calle porque era niña. Todos los niños escupen, si lo hace una niña se ve feo. Yo no podía jugar con G.I. Joe’s sino con barbies, no podía jugar pelota sino muñecas (...)". Sí podía escupir en la calle, ella como su hermano podía hacerlo; pero, ¿por qué no lo hacía? Porque creía que no podía hacerlo, y ¿quién decía que no podía hacerlo? Las normas sociales que a través del proceso de socialización fueron internalizadas.Los padres y familiares cercanos, entes socializadores de los niños, usan marcadores de género para diferenciar al niño en cuanto a su sexo no evidente cuando son bebés, cosas como vestimenta y ornamentos nos dan pistas sobre el sexo del niño, relacionado éste por su puesto, al género socialmente asignado. Alana me decía que aprendió a ser niña con falditas, cinticas y maticas de coco cosas que apuntaban al reconocimiento social de su sexo a través de la identidad de género que iba formando en el proceso de socialización. De la misma manera, había conductas que para ella como "niña" eran socialmente aprobadas y otras que eran condenadas en el sentido de que las niñas no deben hacer tal o cual cosa, lo que si queda claro es que estas conductas estaban socialmente normadas. Así por ejemplo, el orinar sentada y no parada (¿cuestión de comodidad al hacerlo o modales de sociedad?), el jugar con barbies era aprobado y señalado como propio de las niñas, mientras que jugar con muñecos G.I. Joe’s no lo era, y juegos deportivos de mayor agilidad y destreza física ¿por qué eran cosas de niños? Era "mal visto" si ella jugaba fútbol, porque esta actividad no estaba relacionada con las niñas, a quienes se les asigna un rol más pasivo con actividades menos físicas. Se le condenaba con nombres como "marimacha" por hacerlo, una niña-niño tal vez, una niña que quería ser niño por realizar actividades "propias" del género masculino.Al hablar de sus juegos de la infancia Alana me apuntaba que jugaba mucho con su hermano:"yo jugaba mucho con él fútbol y sabía que era de niños porque ninguna otra chica lo hacía... pero él también jugaba muñecas conmigo a veces y sabia que era de niñas pero igual lo hacía"Ellos tenían claro que había cosas y juegos que eran propios de un género u otro, que aunque tal vez disfrutasen con tales juegos, estas cosas no eran "apropiadas" por así decirlas. Como lo propone Lorber, el género crea diferencias sociales que definen al "hombre" y a la "mujer" y en la interacción social a lo largo de sus vidas, los individuos aprenden aquello que es esperado, lo ven, actúan y reaccionan de manera esperada, y así, de manera simultanea, construyen y mantienen el orden de género.Yo le preguntaba a Alana qué le decían su mamá y su abuela sobre aquellos juegos y conductas que eran de "niños" y que ella hacía; para lo cual me respondió:"Mi mamá no estaba en la casa, no me decía nada aunque esas cosas no le gustaban porque eran de niños""Mi abuela lo que hacía era que me fastidiaba mucho con el caminar, que tenía que hacerlo como una niña, como una miss Venezuela"."Me fastidiaba que si me picaba mi cosita o algo así, yo no me podía rascar porque yo era una niña y me decía "eso no se hace, eso es de niños". No me podía sentar con las piernas abiertas, porque se me veía todo y porque bueno, "eso no es de niñas".De esta forma, los niños van aprendiendo entonces patrones y normas de interacción social que son reforzadas de manera positiva o negativa de acuerdo con el seguimiento de la norma o con la desviación de la conducta socialmente aprobada, para lo cual se recibe una sanción (que le llamen marimacha por jugar cosas de niños y comportarse como uno).Me decía Alana: "me iba dando cuenta de que había cosas que yo no podía hacer y otras que debía hacer porque era una niña y no un niño". Como lo propone Lorber, hay estándares de lo que es apropiado o no para un género determinado y para otro, y estos estándares son internalizados a través de la socialización, para producir la performatividad de género de la que habla Carrie Paechter en su artículo sobre "Masculinities and Femininities as Communities of Practice". Con esto no quiere decir sino que había cosas que para Alana, en determinado momento eran propias de las "niñas" como "caminar como una Miss Venezuela" o cerrar las piernas al sentarse, y otras que en momentos a solas con su hermano podían ser intercambiadas durante sus juegos infantiles donde uno asumía roles femeninos y otro masculinos de manera indistinta. Así mismo, como lo propone R. W. Connell en su investigación "Understanding Men: Gender Sociology and the New International Research on Masculinities", las masculinidades [o las feminidades] no existen anteriormente al comportamiento social (...). Las masculinidades vienen a existir cuando la gente actúa [e interactúa]. Se descubren en la conducta diaria (...) como patrones de la práctica social. Con esto, Connell plantea que nosotros hacemos el género, lo construimos, lo actuamos, lo interpretamos y reinterpretamos de manera continua.Otra cosa que me llamó la atención de lo conversado con Alana fue algo que me dijo:"Cuando estábamos allá en su casa en las vacaciones, jugábamos fútbol con todos mis primos, todos eran niños menos yo (...), no sé era muy fino"."Jaja, a veces parecía un niño, pero es que todos eran niños menos yo y a mí me gustaba mucho jugar con ellos".¿Qué me quería decir ella con esto último? Que aunque reconoce que algunas actitudes, conductas y juegos no eran propias de niñas, ella las llevaba a cabo porque aún sabiendo que esto no era propio de su género, ella las disfrutaba plenamente. Además, ¿tenía alguna otra opción? "todos eran niños menos yo", tendría que haber jugado sola mientras que todos sus primitos y su hermano jugaban juntos y parecían divertirse tanto... No estaba dispuesta a hacer tal "sacrificio".En su artículo, Lorber propone que incluso en sociedades no tan rígidas en cuanto a las categorías de género, las mujeres y los hombres pasan la mayor parte de su tiempo con gente de su mismo género dadas las formas de organización del trabajo y de la familia. Y, agrega Lorber, esta separación espacial de hombres y mujeres refuerza las diferencias de género, identidad y maneras de pensar y actuar. Cuando le pregunto a Alana sobre las tareas de la casa, era con esta doble intención de observar la división de tareas de género, y aunque en su familia estas cosas no se encontraban tan marcadas puesto que en la infancia no se les asignaba tareas específicas a cada uno, ella me responde: "No teníamos tareas específicas sino jugar. Bueno, yo a veces cocinaba con mi abuela mientras mi hermano veía televisión".Tal vez en ese momento ella no caía en cuenta de que esto si era un rol diferencial impuesto por su abuelita (de manera inconciente tal vez), en el que las niñas deben ayudar en la cocina. Ella disfrutaba de esta tarea no porque esto representase una determinada identidad de género o no, sino porque le gustaba probar todas las cosas que hacían, mientras que su hermano se perdía de tal banquete. No obstante, esa pequeña división de tareas, nos apunta a una separación en los roles de género que se impone a los individuos desde la infancia.Asimismo, esto que propone Lorber en cuanto a la separación espacial de hombres y mujeres, se ve evidenciado cuando Alana me cuenta:"(...) mi tío Elio, pero nunca estaba, muy pocas veces... Él tenía un perro y a veces jugábamos. Pero mi tío estaba más con mi hermano que conmigo".Tal vez sea casualidad, pero tal vez más una causalidad de cómo la familia se encuentra organizada, esta organización de la que nos habla Lorber en su artículo.Por otro lado, bien sabemos que la familia como institución social, es una institución histórica. Si esta determina las identidades de género a través de la socialización, al cambiar la familia, en su proceso evolutivo a través del tiempo y los diferentes períodos históricos, ocurre también un cambio en la concepción de la categoría de género y de los significados de género como categoría social más que como categoría sexual. En este sentido, podemos concebir en las sociedades occidentales como la nuestra y en la actualidad, una menor rigidez en el imaginario social de conceptos como el de género; aunque se siguen manteniendo patrones definitorios del mismo que aún con el pasar de los años, las generaciones y las épocas, se siguen manteniendo y siguen dominando las distinciones mentales que se hace el colectivo en cuanto al sexo, determinante de la categoría de género, siendo este último no más que una herramienta en la diferenciación social de las personas, sus roles e identidades.Concluyo mi entrevista preguntándole a Alana "si tuvieras una hija, ¿qué harías?" para lo cual ella responde:"Le compraría vestiditos y colitas para la matica de coco típica, falditas, zarcillos, y nada, de los juegos que quiera x, que juegue fútbol si quiere o barbies, no sé".Ella mantiene estos patrones de diferenciación de género que han sido internalizados a través de la socialización primaria y de los cuales es difícil desprenderse (vestimenta "femenina"). Sin embargo, puesto a que según su opinión, los juegos de los que habla por ejemplo, no cambiaron su identidad de género, para ella estas cosas se pueden flexibilizar; viéndose la evolución del concepto de género, de identidad de género y de roles sexuales aprendidos; conceptos que evolucionan en el tiempo como la institución social de la familia lo hace.Entrevista a "Alana"M: ¿Cómo aprendiste a ser niña, a ser mujer?A: No sé, haciendo pipi sentada, con falditas, cinticas y maticas de coco. No sé, no lo aprendí. Aunque si me hubieran criado como un niño sería un niño ¿no?M: entonces ¿cómo aprendiste?A: viéndome los genitales y veía que mi hermano tenía otra cosita y no eran iguales.Yo no podía escupir en la calle porque era niña. Todos los niños escupen, si lo hace una niña se ve feo.Yo no podía jugar con G.I. Joe’s sino con barbies, no podía jugar pelota sino muñecas. Si jugaba fútbol me decían marimacha porque jugaba con los niños.M: y ¿qué te decía tu mamá?A: mi mamá no estaba en la casa, no me decía nada aunque esas cosas no le gustaban porque eran de niños. M: ¿Cómo que no estaba?A: cuando mi mamá llegaba ya nosotros estábamos durmiendo, nos cuidaba era mi abuela, los vecinos, o Lolita, que era una señora que vendía empanadas en un kioskito cerca de la casa. Ella era como una tía, jugaba con nosotros pelota y a veces estaba cocinando y nosotros en el patio. Jugábamos mi hermano y yo solos.M: ¿y qué tipo de juegos te gustaban más cuando eras pequeña?A: No sé, los juegos deportivos, que si fútbol, y bueno en la casa había un aro de basket y mi hermano y yo también jugábamos a eso.M: Y en las tareas de la casa, ¿no tenían tareas específicas?A: No teníamos tareas específicas sino jugar. Bueno, yo a veces cocinaba con mi abuela mientras mi hermano veía televisión.M: Y ¿a ti te gustaba cocinar con tu abuela?A: sí, me gustaba porque comía mucho.M: ¿y sólo habían mujeres que los cuidaban como tu mama, tu abuela o la señora Lolita?A: Bueno mi tío Elio, pero nunca estaba, muy pocas veces... Él tenía un perro y a veces jugábamos. Pero mi tío estaba más con mi hermano que conmigo.M: Y cuando te portabas mal o cualquier cosa, ¿quién te reprendía, tu mamá o tu abuela? ¿Y cómo lo hacían?A: las dos nos regañaban igual. Mi mamá nunca nos pegaba a menos que estuviéramos insoportables. El papá de mi hermano me pegó una vez con una correa porque jugando lance el control del TV y se rompió. Él fue el único que era más o menos como un padre para mí en algún momento, sabes él no me excluía de lo que hacía con su hijo, nos compraba regalos, el uniforme del colegio igual a los dos, si a Israel le compraba 3 camisas a mí también y esas cosas...Cuando estábamos allá en su casa en las vacaciones, jugábamos fútbol con todos mis primos, todos eran niños menos yo. Allá tenían muchos animales y jugábamos con tierra y los gusanos esos de tierra ¿sabes?, nos montábamos en las matas y corríamos en el patio, no sé era muy fino.Jaja, a veces parecía un niño, pero es que todos eran niños menos yo y a mí me gustaba mucho jugar con ellos.M: Y cuando vivías con tu abuela, ¿ella no te regañaba por jugar tanto así con los varones?A: mi abuela lo que hacía era que me fastidiaba mucho con el caminar, que tenía que hacerlo como una niña, como una miss Venezuela.Me fastidiaba que si me picaba mi cosita o algo así, yo no me podía rascar porque yo era una niña y me decía "eso no se hace, eso es de niños". No me podía sentar con las piernas abiertas, porque se me veía todo y porque bueno, "eso no es de niñas".Cosas así me iba dando cuenta de que había cosas que yo no podía hacer y otras que debía hacer porque era una niña y no un niño. Cosas como que no podía hacer pipi en la calle y ellos sí.M: y tu hermano, ¿cómo era contigo? A: mi hermano me cuidaba porque era el mayor y porque bueno él era el "hombre de la casa" según mi mamá...No sé, yo jugaba mucho con él fútbol y sabía que era de niños porque ninguna otra chica lo hacía... pero él también jugaba muñecas conmigo a veces y sabia que era de niñas pero igual lo hacía. Pero como teníamos más primos y amiguitos varones entonces como que yo hacía más cosas de niños que él de niñas.M: si tuvieras una hija, ¿qué harías, cómo le enseñarías a tu hija que es una niña?A: le compraría vestiditos y colitas para la matica de coco típica, falditas, zarcillos, y nada, de los juegos que quiera x, que juegue fútbol si quiere o barbies, no sé.BIBLIOGRAFÍAOlivera, E., Oviedo, E. Mujeres Bisexuales y Lesbianas ¡Cómo viven su sexualidad?. Obtenido de: http://web.ebscohost.com/ehost/pdf?vid=5&hid=112&sid=ef75aa7e-cc08-47bf-9b33-96e3ac0ca823%40sessionmgr108.Paechter, C. Masculinities and Feminities as Communities of Practice. Goldsmiths College. Reino Unido. Obtenido de: http://scholar.google.com/scholar?hl=en&lr=&q=cache:tu2JY_EQQ-4J:womens-studies.syr.edu/Womens- tudies/CourseReader/OnlineReader/EGTheoryPaechtegender.pdf+Connell,+Robert+(1987),+Gender+and+Power.Connell, R. W., (2000). Understanding Men: Gender Sociology and the new International Research on Masculinities. Universitdad de Kansas. Obtenido de:http://scholar.google.com/scholar?hl=en&lr=&q=cache:DdqT0BJ6GXsJ:www.un-instraw.org/en/research/mensroles/vss/vss_1_4.pdf+Connell,+Robert+(1987),+Gender+and+PowerLorber, J. "The Social Construction of Gender". Yale University. Obtenido de:http://scholar.google.com/scholar?hl=en&lr=&q=cache:N4kVmKFze7MJ:www2.uwsuper.edu/hps/mjohnson/210/Social.pdf+Connell,+Robert+(1987),+Gender+and+Power
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