![]()
|
|
Martín lleva con nosotros dos semanas y sonríe cada vez que le cantamos.
Dos semanas de sonrisas
Duerme bien, come cada vez mejor y tiene los ojos más bonitos del mundo. A mi siempre me gustaron los ojos claros, como los de mi marido, pero desde que llegó Martín me enamoran sus ojos negros. Martín es pequeñito porque nació prematuramente pero va cogiendo peso por semanas, pronto será muy fuerte y podrá desarrollar todo el genio que se ve que tiene. Porque es muy bueno, pero cuando se despierta el huracán Martín con hambre hay que prepararse para una buena sesión de llanto y rabieta. Nuestra vida ha cambiado, vivimos pendiente del reloj para controlar las tomas, para darle las medicinas y para tener preparado el baño para Martín. Mi olfato se ha acostumbrado al olor de leche infantil, de potitos y de caquita y es que ya son muchas las que he cambiado, y las que me quedan… Mi oído se esta acostumbrabdo poco a poco al llanto de Martín y a sus “gli glí” que es su manera de llamar la atención. Pronto responderá a su nombre y pronto aprenderá a llamarnos Papá y Papi. Martín ha venido para corroborar lo que ya sabíamos, hacemos buen equipo. Martín tiene dos padres que le cambian, bañan, dan de comer a cuatro manos y le canta a dos voces. Nos sincronizamos a la perfección para que Martín esté muy agustito. Intentamos divertirnos en cada acción aunque a veces el cansancio nos lo impide y es que vivir entregado a Martín puede agotar. Pero si llega el cansancio, Martín nos regala una sonrisa y se nos cargan las pilas para seguir en la lucha. Y así llevamos dos semanas. Dos semanas de sonrisas http://homoparental.wordpress.com/author/agusburg/ |