Puerto Rico por el matrimonio igualitario

FRANCISCO CARTAGENA MÉNDEZ
El matrimonio civil entre parejas del mismo sexo es una cuestión de derechos humanos y no, como intentan enmarcar los fundamentalistas, una cuestión religiosa. Ya sonaron las campañas de la igualdad en once países en donde este estatuto civil equitativo es una realidad y Puerto Rico como país democrático debe atemperarse a los tiempos de la igualdad.

Estados Unidos tras la re-elección del presidente Barack Obama nos ha enviado un mensaje al resto del mundo que no puede pasar por alto. En un país en donde habitan más de 300 millones de personas, las expresiones públicas del presidente re-electo a favor del matrimonio igualitario, no le representaron un costo político. Los estadounidenses nos dicen que la gran mayoría de las personas en dicho país ven con buenos ojos la otorgación del derecho al matrimonio igualitario.

Denegar a personas individuales el derecho al matrimonio civil, basándose en el género de sus parejas, hace inconstitucional toda pronunciación jurídica de cualquier estado que exprese que todos los hombres son iguales ante la ley. En Puerto Rico no todos los hombres somos tratados igual ante la ley.

Resulta irónico que en la comunidad homosexual tenemos las mismas y todas las obligaciones legales que tienen los heterosexuales, a quienes sí se les reconocen todos los derechos. Estas obligaciones van desde pagar impuestos, rendir planillas, trabajar y contribuir a la economía, desviarnos de la anomia social o las conductas desviadas, hasta la oportunidad a emitir un voto eleccionario por aquellos políticos que históricamente no legislan por nuestros derechos.

La posición del Estado Libre Asociado de Puerto Rico debe estar orientada a ir en contra de toda presión fundamentalista y eclesiástica, para enmarcarse en la no discriminación en contra de una persona por causa de su orientación sexual o identidad de género.

Tras las elecciones en Estados Unidos se envió un mensaje a favor del matrimonio igualitario. En Puerto Rico hay esperanza con Carmen Yulín en San Juan, quien se pronunció en todo momento a favor de impulsar derechos para la comunidad LGBTT, y un Pedro Peters, primer legislador municipal abiertamente homosexual.

En Puerto Rico hay esperanza porque nos mantenemos luchando miles de personas por el derecho al matrimonio igualitario. Luchamos por asegurar el derecho a las parejas del mismo sexo a tener la oportunidad de crear una familia, lo que supone un gran paso a favor de todos los derechos para todas las personas, asunto en el cual no debe haber ninguna excepción.


Fuente: http://www.elnuevodia.com

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