Venezuela: legislación debe acompañar sentencia sobre matrimonio igualitario

30 de enero de 2017

Pendientes de resolver lagunas jurídicas sobre homoparentalidad, explica José Manuel Simons, en esta segunda parte de la entrevista con FRV. Ricardo A.   El fallo reciente del Tribunal Supremo de Justicia sobre las familias homoparentales en Venezuela agarró “fuera de base” a más de uno. José Manuel Simons reconoce que él fue uno de ellos. […]

Pendientes de resolver lagunas jurídicas sobre homoparentalidad, explica José Manuel Simons, en esta segunda parte de la entrevista con FRV.

Ricardo A.

 

El fallo reciente del Tribunal Supremo de Justicia sobre las familias homoparentales en Venezuela agarró “fuera de base” a más de uno. José Manuel Simons reconoce que él fue uno de ellos. Todo parece indicar que en Venezuela las cosas casi nunca siguen una lógica que se pueda llamar predecible.

“Entendí que primero se iban a pronunciar sobre el matrimonio y luego sobre las familias”, confiesa. “Pero ocurrió al revés. Uno ya no debería sorprenderse”.

Este abogado y activista LGBTI no cree que la cuestión del matrimonio igualitario en Venezuela se dirima antes de marzo. O puede que sí. Él estima que luego de que el tribunal reconociera a las familias homoparentales ‒los hijos con dos papás o dos mamás‒, la sociedad venezolana tendría la piel algo más curtida para asimilar las uniones del mismo sexo. Es una esperanza que el tema levante menos “roncha” de la esperada. Él tiene sus razones para suponerlo.

Por otro lado, está el hecho de la cuestionada legitimidad de los magistrados del TSJ. La extrema polaridad política en Venezuela y el pleito entre los poderes públicos no ayudan ciertamente a aceptar, en algunos casos, la conveniencia de un fallo expedito sobre la materia. ¿Cuál sería el pronóstico?

 

Lo que sigue a la campaña

Venezuela Igualitaria ha venido impulsando una campaña para apoyar la Demanda de Nulidad del Artículo 44 del Código Civil. ¿Qué sigue ahora? ¿Ves inminente un fallo del TSJ a favor de esta causa?

― Tenemos dos casos que están prácticamente iguales, que es este caso del Artículo 44. Luego de cerrar el ciclo de las adhesiones, esto pasaría a un estado de prueba, pero como es un caso de mero derecho, pasaría a estado de sentencia. Nosotros no vamos a promover prueba. Entonces, evidentemente, el lapso de pruebas no se abre. También la ley establece que, si la Sala Constitucional lo desea, puede abrir una audiencia, lo que sería muy raro en este caso. Así es que creo que de una vez pasaría a sentencia.

― ¿De cuánto tiempo hablamos que pudiera tomar todo ese procedimiento?

― No sé qué tan rápido. Yo le comentaba a una chica que me entrevistó desde Argentina que no creo que en febrero haya un pronunciamiento tan rápido, sino que a lo mejor puede empezar a verse desde marzo algún indicio de avance sobre el tema. Pero yo he escuchado que ya hay proyectos de sentencia. Algunos magistrados han tenido sus proyectos de sentencia a favor.

 

Más allá de la sentencia

― ¿La sentencia sobre el matrimonio igualitario en Venezuela es el final del camino?

― Sí hace falta un fallo, e indudablemente, luego del fallo hace falta una legislación. Con esta sentencia sobre las familias homoparentales hay muchísimas lagunas jurídicas.

Por ejemplo: ¿qué pasa con las personas que nacieron antes de la sentencia? ¿Y si las familias no se ponen de acuerdo para ponerle el apellido [al niño]? ¿Qué sucede con los permisos de trabajo en el derecho laboral? ¿A quién se le otorga el permiso de paternidad y a quién se le otorga el permiso de maternidad?

Nosotros interpusimos una solicitud de aclaratoria de sentencia respecto a qué pasa cuando los niños nacieron antes y después de la sentencia sobre el tema de los apellidos. Otro abogado que no conocemos solicitó que se ampliara el tema de los derechos laborales de los padres, el de los permisos de paternidad. A mí me pareció muy bien. Esperamos que la Sala se pronuncie también sobre eso.

A lo mejor ahora en febrero intentan limar un poco esas lagunas jurídicas. Pero sobre el tema del matrimonio, creo que obviamente hace falta un fallo judicial. Sobre todo en este tema de crisis entre los poderes, ese “tú sí vales, tú no vales, tú no existes, tú eres inconstitucional, yo no…”.

Entonces, a quien le guste o no, esté allí la legitimidad de los magistrados o no, quien tiene ahora el poder es la Sala Constitucional. La legitimidad de los magistrados se verá después. Si serán nulos sus nombramientos, eso no afectará la progresividad de los derechos. Pero sí siento que es la vía un poco más rápida.

 

Polarización política e intereses multilaterales

― ¿Por qué comenzar a pronunciarse sobre las familias homoparentales y el matrimonio igualitario luego de tantos años de parálisis?

― Desde el tema político, ellos están también intentando dar una imagen progresista en cuanto a los derechos humanos con lo de Mercosur, en el plano internacional. Y se están valiendo de eso para “mover mata”, porque a mí me sorprendió muchísimo todo este tema de la base de los casos.

― Pero entonces está el alto grado de polarización política que existe en el país actualmente. ¿Crees que un fallo del TSJ favorable a la comunidad LGBT conduzca al cambio de actitud de la sociedad?

― Yo creo que no. Sí, la gente lo va a reconocer. Fíjate que con esta sentencia sobre las familias homoparentales no hubo mucho rechazo. Normalmente, cuando veíamos que el tema se subía a la palestra, uno veía mucho rechazo. En esta ocasión, la gente dijo “cónchale, como que hay una luz, se vio como un avance en derechos humanos”. La gente como que lo tomó bien.

Ahora, esto no va a cambiar la mentalidad de la gente en el tema de tolerancia o respeto hacia el otro. A lo mejor sí sobre el tema LGBTI, pero es que el problema de Venezuela no es el tema LGBTI. Es el tema político. Así seas LGBTI o no, si eres chavista u opositor, no van a tener tolerancia y respeto hacia el otro. Es un tema cultural. Hace falta muchísima educación en el tema LGBTI, sobre el tema de derechos humanos.

 

¿Educación o legislación?

Giovanni Piermattei (Venezuela Igualitaria) sostenía en una entrevista radial que no se debe esperar a que una sociedad sea educada antes de presionar por que el Estado modifique las leyes para hacer justicia a grupos vulnerables. ¿Estás de acuerdo con esa apreciación? ¿Por qué?

― Esa es una respuesta que yo evidentemente apoyo. Yo no tengo que esperar a que nadie se eduque para yo tener mis derechos.

Pero, obviamente sí es necesario que las personas tengan formación. Debemos avanzar explicando nuestros derechos a la gente, por qué son mis derechos y por qué los necesitamos. Por qué soy una persona discriminada…

Fundación Reflejos de Venezuela

30 de enero de 2017

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