Un estudio revela que 13.000 transexuales sirven en el Ejército de EE UU

14 de marzo de 2017

El informe asegura que el 95% de los médicos militares no ha recibido la educación necesaria para atenderles

El informe asegura que el 95% de los médicos militares no ha recibido la educación necesaria para atenderles

Washington 
Los médicos del Ejército de Estados Unidos no están preparados para tratar a los transexuales que sirven en sus filas, según un estudio publicado este lunes por JAMA Internal Medicine, la revista científica de la Asociación de Médicos de Estados Unidos. El informe revela además que cerca de 13.000 personas transgénero pertenecen actualmente a las fuerzas armadas estadounidenses, el doble de lo estimado hasta ahora. Las conclusiones revelan la falta de adaptación a las necesidades de la comunidad transexual de EE UU, que libra estos días una de las mayores batallas por la igualdad de derechos en el país.

“Las cifras reflejan una falta de familiaridad y competencia en el trato a las personas transgénero”, afirma la autora principal del informe, la doctora Natasha Schvey, profesora de Psicología Clínica y Médica de la Universidad de Servicios Uniformados de Salud, en Maryland. Schvey explica que el reto del Departamento de Defensa consiste en garantizar el trato adecuado a las personas transgénero al mismo tiempo que prepara a sus equipos médicos, que deberán estar totalmente listos dentro de tres meses.

La encuesta, realizada entre los médicos de atención primaria del Ejército, detectó que la mayoría de ellos no había recibido ningún tipo de preparación en el tratamiento de personas transgénero, nunca habían tratado a una persona diagnosticada con disforia de género —que no se identifica con el sexo asignado al nacer— ni contaban con el entrenamiento para recetar los tratamientos hormonales necesarios para iniciar la transición de un género a otro.

Un 95% de los encuestados respondió que había recibido menos de tres horas de preparación en atención médica a personas transgénero y un 74% aseguró que no adquirió ningún conocimiento al respecto como parte de sus estudios. En cuanto al tratamiento hormonal para los pacientes que están listos para iniciar su transición de género, el 87% de los médicos declaró que no contaban con la preparación necesaria y el 53% afirmó que nunca lo recetaría a pesar de contar con los conocimientos adecuados.

El Departamento de Defensa de EE UU eliminó en junio de 2016 el veto a las personas transexuales y ordenó que los servicios médicos militares proporcionen los tratamientos hormonales para aquellos soldados que los demanden. Se estima que unos 200 soldados podrían solicitar esa atención cada año, pero el informe de la AMA demuestra que los doctores encargados de tratarlos carecen de la preparación necesaria para liderar ese proceso.

Schvey compara el reto actual con el de la eliminación del veto conocido como Don’t Ask Don’t Tell y que prohibía a los homosexuales en el Ejército, aunque añade una diferencia esencial. “Los transexuales pueden plantear un requerimiento médico como es la terapia hormonal y debemos garantizar que, incluso si un doctor no se lo puede proporcionar, siga siendo tratado en un entorno seguro”, afirma.

Los datos ponen de relieve el reto al que se enfrenta la comunidad transgénero en el Ejército, una institución donde los transexuales representan el doble de la media de la población de EE UU. “Dado que la educación en atención médica a transexuales está asociada con una mayor probabilidad de recetar un tratamiento hormonal, resulta vital aumentar la preparación de los doctores para garantizar que existe la capacidad y la sensibilidad para tratar a pacientes con disforia de género”, aseguran los autores del estudio en el Journal of the American Medical Association.

El pasado mes de octubre, el Pentágono publicó las indicaciones para los soldados que quieren realizar una transición de género así como los tratamientos que pondrá a su disposición el Ejército. El documento explica el proceso médico que atravesarán los soldados, así como recomendaciones para sus superiores. Los militares transexuales que quieran iniciar el tratamiento hormonal deben ser diagnosticados primero por un médico del Ejército y su comandante es después el encargado de programar cuándo comienza el proceso en función de sus compromisos con las actividades militares.

El Pentágono también determinó que los responsables del Ejército deberán considerar las habilidades físicas de los soldados que estén bajo tratamiento hormonal y que, una vez hecha la transición, los soldados deberán ser evaluados según los baremos de su nuevo género. “Los individuos que estén en tratamiento hormonal podrán sufrir cambios corporales y de fuerza física”, reconoce la guía oficial. Para Schvey, sin embargo, esta conclusión está todavía por demostrar clínicamente ya que el Departamento de Defensa carece de suficientes datos de soldados que hayan recibido la terapia hormonal mientras estaban en servicio.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/13/estados_unidos/1489420393_976587.html

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